Información sobre sustancias sintéticas

¿Qué son las drogas de síntesis?

Con el nombre genérico de drogas de síntesis se agrupan todas aquellas sustancias psicoactivas obtenidas a través de procesos químicos en laboratorios, de las que no se conoce su existencia en el medio natural. Si también se han conocido como drogas de diseño ha sido una incorrecta traducción del inglés (designer drugs).

La mayoría de ellas han sido sintetizadas por empresas farmacéuticas (como el éxtasis, MDMA). Sin embargo, actualmente se producen en laboratorios clandestinos sin garantías ni control sanitario.

En algunos casos se han incluido sustancias de producción sintética cuyo principio activo sí que existía previamente en forma natural (sería el caso del LSD, cuyos alcaloides se encuentran en el hongo cornezuelo de centeno).

Normalmente, estas sustancias tienen una estructura química parecida a la de algunos fármacos de uso terapéutico. No obstante la industria farmacéutica las ha desestimado, por no cumplir los requisitos necesarios para su utilización y comercialización.

Aunque hay drogas de síntesis que pertenecen a diversos grupos de sustancias, los análogos de las feniletilaminas (como los derivados anfetamínicos, la metanfetamina y la mescalina) son el grupo más numeroso y al que se suele hacer referencia cuando se habla de estas sustancias. La mayoría de éstas tienen propiedades estimulantes y, con más o menos intensidad, alucinógenas, aunque sus efectos también dependen de aspectos personales (carácter, expectativas, contexto, estado de ánimo de la persona consumidora, etc).

Si alguna cosa caracteriza las drogas de síntesis, es el desconocimiento que tienen las personas consumidoras de qué tienen las presentaciones que obtienen en el marco ilegal. No solo porque coexisten diferentes principios activos, sino por las diferencias de concentración. En algunos casos se han adulterado con sustancias peligrosas.

¿Qué es la MDMA?

El éxtasis o MDMA (3-4 metilendioximetamfetamina) es una droga sintética con propiedades psicoactivas básicamente estimulantes –aunque tenga un componente distorsionador de la realidad (efectos alucinógenos suaves). Es un derivado anfetamínico y –como tal– comparte con otras substancias (metanfetamina, MDA, mescalina…) una parte importante de su estructura química.MDMA_crystals

La MDMA fue sintetizado, buscando un medicamento para la coagulación de la sangre, en los laboratorios Merck, en Darmstadt (Alemania), en 1912. Apenas fue probado en personas o animales y la sustancia fue abandonada hasta 1927, momento en el que un científico de Merk se interesó en ella por su similitud con la adrenalina, realizó unas pruebas en animales y, debido al coste de producción, su investigación se detuvo. La historia es incierta a partir de ese momento hasta el año 1960, cuando la receta de la MDMA apareció en una revista científica de Polonía y en 1970 comenzó a aparecer como pastillas en Chicago.  Fue clasificado por la JIFE (Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes) en la lista 1 de los psicotrópicos –junto a la heroína y la cocaína– sin haberse demostrado previamente sus efectos nocivos o peligrosos. Esta categoría –que la asemeja a drogas mucho más dañinas– ha sido muy cuestionada por técnicos y estudiosos, argumentando que no responde a criterios científicos sino políticos y morales.

La mayoría de las personas consumidoras de pastillas –limitando en esta acepción a los comprimidos del mercado ilegal asociados a la noche– buscan en ellas que contengan éxtasis. Y, de hecho, la mayoría de muestras analizadas contienen este principio activo –mezclado o no con otras sustancias psicoactivas– junto a uno o varios excipientes.

Las personas consumidoras de MDMA lo suelen tomar en forma de comprimidos –normalmente con monogramas troquelados y tonalidades suaves–, en cápsulas o en polvo –llamado en la jerga cristal. En todos los casos se acostumbra a autoadministrar por vía oral. El polvo se ingiere directamente o introducido en un papel de fumar.

La dosis más frecuente de un comprimido –pastilla o cápsula– está en unos 60-70 mg. de MDMA, aunque se han encontrado muestras que oscilan entre los 30 y 130 mg. Las pastillas, tipo éxtasis, se conocen en argot con diversos nombres genéricos (pastillas, chuflas, pirulas, pastis, etc.) o se usan nombres específicos relacionados con cada logo o dibujo troquelado.

El hecho de que por la noche se vayan cambiando los nombres y presentaciones, suele explicarse por estrategias de marketing. Por la noche, quien dice tomar una “pastilla”, “M”, “cápsula” o “cristal”, muy probablemente esté consumiendo lo mismo: MDMA. Y, en consecuencia, debería hacerlo con la misma precaución.

Interacciones MDMA con otras sustancias

El MDMA, combinado con otras drogas puede producir diferentes interacciones, es decir que los efectos de las sustancias con las que se mezcle pueden variar. Por ello es importante conocerlas y tener cuidado con los siguientes tipos de combinaciones:

  • MDMA + Sustancias Depresoras (cannabis, alcohol, benzodiacepinas, GHB y ketamina): Aumentan la temperatura corporal, lo cual puede producir deshidratación. Además, el alcohol incrementa un 10% las concentraciones en sangre de metanfetamina y MDMA.
  • MDMA + Sustancias Estimulantes (cocaína, anfetaminas, MDMA): Potencian la estimulación del sistema nervioso. Esto puede llevar sobre estimulación que puede provocar la aparición de ansiedad, aumento de la frecuencia cardíaca y aumento de la presión arterial.
  • MDMA + Sustancias Alucinógenas: Los efectos subjetivos del MDMA pueden favorecer un “set” más adecuado para que la experiencia con LSD y setas sea más placentera y que los riesgos de mal viaje se reduzcan. Aún así no hay que perder de vista los riesgos que entrañan ambas sustancias y tenerlos en cuenta si se va a hacer esa combinación. En el caso del 2CB, según energycontrol, las dos sustancias entran en sinergia y se potencian tanto los efectos estimulantes como los psicodélicos. Si se decide combinar MDMA y 2CB hay que reducir la dosis de ambas sustancias.

¿Qué puede pasar si se mezclan MDMA y medicamentos?

  • La combinación con antidepresivos que inhiben la recaptación de la serotonina hacen disminuir los efectos psicológicos de la MDMA por lo que puede llevar al consumidor a tomar más de la cuenta para sentir sus efectos.
  • La combinación de MDMA con algunos antidepresivos del tipo IMAO (moclobemida, fenelzina, tranilcipromina…) o inhibidores de la proteasa como el ritonavir puede ser mortal.

Vale la pena destacar que la experiencia con MDMA es más segura si se está en un momento personal estable que no requiera de medicación.

¿Qué efectos y riesgos tiene el MDMA?

Los efectos subjetivos del MDMA aparecen poco después de una hora. Están relacionados con una sensación general de bienestar, aumento de la sensibilidad, disminución de la ansiedad –aunque en ocasiones la aumenta–, relajación, y una sensación de mayor conexión con el estado anímico o emocional de otras personas (empatía).

Muchos de los efectos derivados del consumo de MDMA son similares a los descritos para el consumo de cocaína y anfetaminas. Al igual que estas sustancias, el éxtasis ejerce una acción estimulante sobre el sistema nervioso central, elevando el estado de ánimo y disminuyendo la sensación de hambre y cansancio. Después de los efectos estimulantes aparece depresión y fatiga. Otros síntomas físicos que se han descrito después de consumir MDMA son: tensión muscular, movimientos involuntarios de mandíbula (bruxismo), náuseas, visión borrosa, temblores, insuficiencia renal o edema pulmonar.

Existen efectos psicológicos adversos como: confusión, inquietud, irritabilidad, estados depresivos, problemas del sueño, ansiedad severa y estados paranoides que, en ocasiones, pueden continuar durante semanas después de su consumo.

El uso de éxtasis, a menudo asociado a una actividad física prolongada –como bailar– y una temperatura ambiental alta, puede producir un aumento crítico de la temperatura corporal (conocido como golpe de calor), así como hipertensión y deshidratación. El golpe de calor es una complicación muy grave del consumo de éxtasis, que puede llegar a causar la muerte. Por ello, cuando se consume, es necesaria la hidratación frecuente (con agua, refrescos, zumos de fruta u otras bebidas sin alcohol), hacer pausas para descansar y refrescarse.discoteca

El consumo intensivo y continuado de MDMA puede provocar daños a largo plazo en zonas del cerebro que son críticas para el pensamiento, la memoria y el placer. Estudios que utilizan técnicas de imagen cerebral indican que el MDMA afecta, sobre todo, a las neuronas que utilizan el neurotransmisor serotonina. El sistema serotoninérgico juega un papel muy importante en la regulación del estado de ánimo, la agresión, la actividad sexual, la memoria y otras funciones intelectuales, el sueño y la sensibilidad al dolor.

El consumo continuado de éxtasis incrementa el riesgo de paranoias, depresiones y ataques de pánico –sobre todo en personas con cierta predisposición psicológica o que están pasando una mala época. Además, puede quedar afectado el hígado y el corazón.

Los riesgos más importantes relacionados con el éxtasis –en contra de lo que se piensa– no han sido las muertes relacionadas, ya que han sido muy pocas y, además, han intervenido otras causas.

¿Qué es el speed?

amfetaminaSe denomina speed a la anfetamina y a algunos de sus análogos como la metanfetamina, cuando se trata de un uso recreativo.

Son sustancias estimulantes que se sintetizaron con fines terapéuticos. Han sido utilizadas para una amplia variedad de indicaciones médicas a lo largo de los años (descongestionador nasal, adelgazante, antiasmático, antimigrañoso…). Fue utilizada también, masivamente, con fines militares durante la IIª Guerra Mundial (administrándose a los combatientes), y entre los estudiantes durante los años setenta. Actualmente siguen utilizándose derivados de la anfetamina para el tratamiento de determinados trastornos.

Cuando en el mercado ilegal se distribuye para uso recreativo, se presenta en polvo. Generalmente la vía de administración es esnifada y, en menor medida, la vía oral.

Como muchos otros estimulantes, las anfetaminas pueden provocar dependencia y también graves complicaciones cardiovasculares y psiquiátricas.

¿Qué efectos y riesgos tiene el speed?

La administración de anfetaminas produce efectos estimulantes, acompañados de una posible sensación de bienestar, euforia y energía, junto con una reducción de la sensación de hambre y de cansancio. Cuando desaparecen estos efectos, aparece una sensación de bajón, caracterizado por disforia, cansancio, depresión, irritabilidad, e insomnio o somnolencia. Esta sensación es más intensa si se han consumido dosis altas de anfetaminas o por hacerlo repetidamente.

Entre los efectos adversos asociados al consumo de anfetaminas o análogos destacan la irritabilidad, la ansiedad, la sensación de falta de aire y las palpitaciones. Además, las intoxicaciones agudas pueden derivar a estados de crisis de ansiedad y cuadros psicóticos. Por este motivo, resulta especialmente desaconsejable su consumo a personas con problemas psiquiátricos, cardíacos y cardiovasculares.

No se ha descrito la dependencia física relacionada al uso de anfetaminas, pero sí un elevado potencial de abuso, y el riesgo de instaurarse un patrón compulsivo de consumo –cuando se administra repetidamente.

Se le suman a los riesgos propios de los derivados anfetamínicos, los correspondientes a su adulteración –que es muy alta– y a su vía de administración.
Para evitar el contagio de infecciones por el contacto sanguíneo de las vías nasales, las personas que consumen speed no deberían compartir el tubo para esnifarlo.

¿Qué es el GHB?

http://drugsorme.com/wp-content/uploads/2013/06/ghb2.jpgAunque a menudo se conoce con el nombre de éxtasis líquido, el GHB (o ácido gammahidroxibutírico) no tiene nada que ver con el éxtasis (o MDMA) ni con otras sustancias análogas a las anfetaminas.

El GHB es un depresor del sistema nervioso central (SNC) que fue utilizado durante los años sesenta como anestésico. Sin embargo, fue retirado poco después del mercado farmacéutico debido a su escaso efecto analgésico y a su elevada capacidad epileptógena. Actualmente sólo se utiliza en la investigación sobre el tratamiento de algunas enfermedades.

Generalmente, el GHB se presenta en forma de líquido incoloro e inodoro, con un sabor ligeramente salado, y se distribuye en el mercado ilegal en ampollas pequeñas o viales que a menudo se mezclan con alguna bebida.

Los consumidores de GHB pueden experimentar diferentes efectos después de consumir la sustancia. Entre ellos se incluyen: desinhibición, alteraciones de la percepción táctil, aumento de la sociabilidad, afecta a la función sexual, euforia o relajación.

La principal complicación del consumo de GHB es la intoxicación aguda. Durante los últimos años se han registrado en nuestro país bastantes casos de coma –que han requerido atención sanitaria urgente– y también alguna muerte por su uso.

Los efectos tóxicos del GHB dependen de la dosis ingerida. Estos efectos se ven potenciados en caso de consumir otras sustancias depresoras del sistema nervioso central (SNC), como alcohol, cannabis, tranquilizantes, entre otros.

Generalmente, el cuadro típico de intoxicación por consumo de GHB consiste en un coma profundo de corta duración con depresión respiratoria más o menos intensa. Otros síntomas son: vómitos, bradicardia (enlentecimiento del latido cardiaco), hipotonía, temblores, convulsiones, agitación, incontinencia urinaria, ataxia (alteraciones de la coordinación muscular), confusión, delirios y alucinaciones.

La mezcla de GHB con alcohol provoca una reacción cruzada que –muy a menudo– provoca una pérdida total de conocimiento. De ahí que las personas consumidoras tengan que tomar bebidas no alcohólicas y consumirlo en dosis bajas, ya que su concentración puede ser alta y tiene un margen de control muy pequeño.

¿Qué usos tienen las drogas de síntesis?

discotecaLos patrones más frecuentes de consumo de drogas de síntesis, pasan por un uso irregular asociado al ocio. Esto contribuye a que muchas personas consumidoras utilicen estas sustancias durante periodos de tiempo limitados. Habitualmente, se usan en discotecas de música electrónica o fiestas, en compañía de otras personas –consumidoras o no.

Hay un número relativamente bajo –comparado con otras sustancias– de personas dependientes a drogas de síntesis, a pesar de la existencia de pruebas del potencial adictivo del MDMA, el GHB, y la ketamina.

Pese a que no está demostrada una dependencia física significativa, sí se dan casos de dependencia psicológica. Cuando se establece, la persona está siempre pendiente del fin de semana y de las sustancias que consumirá, alargará cada vez más la duración de las fiestas, hecho que afectará progresivamente en su rendimiento laboral y/o de estudios, y en su entorno familiar. En determinadas circunstancias –como la conducción de vehículos-, su uso puede comportar graves consecuencias.

El hecho de que el uso de las drogas de síntesis suela reservarse a ciertos ambientes, permite regular más su consumo. Muchas personas que desean abandonar o reducir su uso, lo hacen dejando de acudir a los espacios relacionados con ellas.

¿Qué son los RC’s?

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Los Research Chemicals o “Rc”son sustancias químicas de investigación, una categoría que engloba distintas sustancias con efectos sobre el sistema nervioso central y el comportamiento. La principal característica que las diferencia del resto de sustancias a las que llamamos drogas es que éstas no están fiscalizadas, es decir, no son ilegales. Los “Rc” se comercializan como medicamentos, sales de baño, abono para plantas y en sus envases se especifica que no son aptas para el consumo humano.
Estos compuestos a menudo se han utilizado con finalidad investigadora en animales, pero no se han realizado ensayos clínicos con humanos. Existe poca información contrastada sobre estas sustancias y la información que está disponible en la red procede de experiencias de algunas personas que las han probado.
El método que utilizan para crear éstos nuevos compuestos es la modificación de una molécula existente y así poderla considerar como nueva. De esta manera sortean las leyes, ya que así no aparecen en las listas de sustancias prohibidas y por lo tanto se pueden comercializar en distintas presentaciones.
Estas sustancias también son conocidas como “Legal highs” o “Spice drugs”.
Las personas que consumen “Rcs” tienen el riesgo de convertirse en cobayas de experimentación poniendo en peligro su salud.

¿Qué efectos tienen los RC’s?

Aunque la rápida creación de estos compuestos hace difícil concretar qué tipo de efectos tienen, estos se pueden clasificar como con el resto de drogas: estimulantes, depresores y alucinógenos.
Los efectos a medio y largo plazo se suelen desconocer.

¿Qué repercusiones para la salud tiene?

La falta de ensayos clínicos, el desconocimiento de los efectos y la desregulación hacen que sea muy difícil saber qué repercusiones tiene para la salud el consumo de “Rcs”. Además, a menudo no sabes con certeza si aquello que tienes entre manos es aquello que te han dicho que era o que marca su etiquetado. Aunque parezcan sustancias muy puras, su producción se realiza en laboratorios no controlados, ello aumenta el riesgo de saber sobre la composición de la sustancia que se adquiere y de su dosis de seguridad, aumentando así el peligro de intoxicación y sobredosis.
Mal etiquetado, contaminaciones, desconocimiento de la dosificación y el desconocimiento de los efectos sitúan a quien las consume en una situación de gran vulnerabilidad y riesgo.

¿Qué repercusiones legales tiene?

La proliferación de nuevas sustancias obedece en primer lugar a cuestiones legales. Los fabricantes de este tipo de drogas sortean mediante modificaciones químicas las regulaciones internacionales sobre fiscalización de estupefacientes. No es una cuestión de pasión por la química, es una cuestión económica (en la que finalmente juega con la salud de las personas). Las leyes van siempre con retraso, cuando se prohíbe una sustancia, ya se han preparado otras de nuevas que no estén incluidas en los tratados de fiscalización sobre drogas de Naciones Unidas.
Además, la tenencia o consumo en la vía pública pueden ser motivo de multa si esa sustancia está en las listas y tratados de fiscalización de estupefacientes y de acuerdo con nuestras leyes.
Para mantener un negocio, los fabricantes de este tipo de sustancias elaboran análogos de sustancias fiscalizadas con efectos sobre el organismo a corto, medio y largo plazo desconocido.

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