Información sobre el tabaco

¿Qué es el tabaco?

El tabaco es un producto originario de América que se elabora a partir de una planta de la familia de las Solanáceas, la Nicotina Tabacum.queestabaco

Existen diferentes preparaciones y formas de consumir tabaco:

  • Fumar (cigarros puros, cigarrillos o tabaco en pipa)
  • Masticar la picadura.
  • Aspirarlo en polvo o rapé.

La forma de consumo más extendida y la más frecuente es fumar cigarrillos, precisamente la forma más adictiva.

Los cigarrillos se venden preparados como unidades monodosis en paquetes de 20 unidades, están diseñados –tanto en forma como en componentes químicos– para facilitar su uso compulsivo. Las dos presentaciones que contienen el tabaco más puro y, por lo tanto, el que está menos adulterado, son los cigarros puros y el tabaco adquirido en bolsas para ser liado en papel o fumado en pipa.

¿Cuáles son sus componentes?

El humo del tabaco contiene hasta 4.000 sustancias químicas. Muchas de ellas son muy tóxicas para el organismo; es el caso de la nicotina, el monóxido de carbono, los alquitranes o el amoníaco. La proporción en que estas sustancias se encuentran en el humo que aspira la persona fumadora –y las que comparten su espacio si no está bien ventilado– depende de aspectos como la variedad de tabaco, los aditivos que contiene, el tamaño del cigarrillo, la fuerza con la que se aspira el humo, el tipo de papel utilizado, etc.

La nicotina es el alcaloide principal de la planta nicotina tabacum y uno de los principales componentes nocivos del tabaco. Es la sustancia responsable de sus efectos psicoactivos y de su adicción. Cuando se fuma en forma de cigarrillos la nicotina se absorbe rápidamente a través de los bronquios y de los alvéolos pulmonares.

En el ámbito fisiológico, la nicotina actúa en el organismo como un estimulante del sistema nervioso central: incrementa la frecuencia cardiaca, la presión arterial y el ritmo respiratorio, y disminuye la sensación de hambre. Psicológicamente, parece mejorar levemente aspectos como la atención, el aprendizaje, el tiempo de reacción y la vigilancia, pero sólo en la realización de tareas muy sencillas.

Otro componente importante del humo del tabaco es el monóxido de carbono. Se trata de un gas incoloro, inodoro y muy tóxico que se origina con la combustión del cigarrillo. El monóxido de carbono tiene una gran afinidad con la hemoglobina (la proteína de los glóbulos rojos encargada de transportar oxígeno). Cuando llega a los pulmones, desplaza el oxígeno de los glóbulos rojos y toma su lugar, disminuyendo la capacidad de la sangre para transportar oxígeno a los diferentes tejidos.

Un tercer componente destacado del tabaco es un grupo de sustancias denominadas genéricamente alquitranes. El alquitrán es una sustancia de color oscuro y de aspecto untoso que desprende un fuerte olor y tiene un sabor desagradable. Es esta –y no la nicotina– la sustancia que mancha la piel de los dedos y los dientes. El alquitrán es uno de los principales responsables de diferentes formas de cáncer atribuibles al tabaquismo: de pulmón, de boca, de faringe, de esófago, de vejiga, etc. Existe una clara relación entre una de las sustancias presentes en estos alquitranes –el benzopireno– y el cáncer de pulmón.

No sólo se la juega la persona que toma drogas ilegales por no saber exactamente qué está consumiendo. La situación de la persona fumadora es parecida: las empresas tabaqueras omiten deliberadamente los aditivos con que tratan el tabaco.

¿Cómo repercute en la salud?

LungCACXR

Las consecuencias del tabaco sobre la salud son bien conocidas. Numerosos estudios han señalado una estrecha relación entre el consumo de tabaco y un incremento del riesgo de sufrir cáncer y diversas enfermedades respiratorias y cardiovasculares.

En la tabla siguiente se puede ver un resumen de las principales complicaciones del consumo de tabaco sobre la salud.

Enfermedades respiratorias Asma bronquial
Enfermedad pulmonar obstructiva crónica
Bronquitis crónica
Enfermedades cardiovasculares Infarto de miocardio
Hemorragia cerebral
Trombosis
Enfermedad vascular periférica (lesiones en las extremidades por la obstrucción de los vasos)
Cáncer Pulmón
Laringe y cavidad oral
Aparato digestivo (esófago, estómago y páncreas)
Riñón y vejiga
Mama y aparato genital
Hematológico (leucemias)
Otros trastornos derivados Trastornos en los dientes y las encías
Síndrome de apnea del sueño
Impotencia
Úlcera gástrica

Además de los efectos del consumo de tabaco a largo plazo, también tiene algunas repercusiones inmediatas e indeseables sobre la persona fumadora, especialmente en su aspecto y en su rendimiento físico.

El consumo de tabaco está asociado a la aparición prematura de arrugas faciales, como consecuencia de la alteración de las fibras elásticas y de la deficiente oxigenación de la piel. Son características de una persona fumadora las arrugas finas que aparecen en torno al labio superior. Además, fumar amarillea los dientes y la piel de los dedos, produce mal aliento y mal olor corporal y de la ropa, y reduce los sentidos gustativo y olfativo.

Numerosos estudios han demostrado que el consumo de tabaco afecta al rendimiento deportivo. Las personas fumadoras son menos resistentes al ejercicio físico, tienen una menor capacitad pulmonar y se cansan más como resultado de un aporte insuficiente de oxígeno en el corazón y en los músculos durante el ejercicio.

El hecho de que no se encuentren personas fumadoras que recomienden o se posicionen a favor de este hábito ante sus hijos –aunque sean mayores de edad–, es la prueba clara de su perjuicio para la salud.

¿Qué tipo de dependencia crea?

La nicotina es una sustancia muy adictiva que genera dependencia rápidamente. Hay drogas que –farmacológicamente hablando– pueden llegar a provocar dependencia (como el cannabis), otras que es fácil que lo hagan (como la cocaína) y otras que –directamente– la crean. Este es el caso de sustancias como el tabaco o la heroína. Esto implica que –con relativamente poco consumo y al margen de la voluntad de la persona– en poco tiempo la persona pasa a tener dependencia.
La dependencia al tabaco es física y psíquica. Y es esta última la más intensa y determinante. Así, lo que determina que una persona fumadora necesite nicotina para funcionar con normalidad no es tanto el deseo de evitar un cuadro físico desagradable como una necesidad –de origen químico– del sistema nervioso central (que se expresa en forma de pensamientos, emociones o estados de ánimo indeseados).

La adicción a la nicotina se ve potenciada por la forma en que esta sustancia es liberada del cigarrillo. Después de una inhalación la nicotina tarda poco menos de 10 segundos en llegar al cerebro. Aunque la nicotina se absorbe rápidamente, sus efectos agudos desaparecen en unos pocos minutos. Esto explica que una persona fumadora necesite cigarrillos con mucha frecuencia, para evitar el síndrome de abstinencia –físico y psicológico.

Uno de los principales factores que explican la dificultad de los fumadores para dejar de fumar es la aparición de un síndrome de abstinencia. Aparece pocas horas después de interrumpir el consumo de nicotina. Generalmente, sus síntomas aparecen entre las 6 y las 12 horas desde el último consumo, alcanzan su máximo entre el primer y el tercer día, y tienen una duración media de 3 o 4 semanas. Sin embargo, algunas personas experimentan molestias meses después de dejar de fumar.

Los síntomas orgánicos más comunes de la abstinencia en las personas adictas al tabaco son: dificultades para conciliar el sueño, trastornos gastrointestinales, somnolencia, dolor de cabeza, dificultades de concentración, disminución del rendimiento psicomotor, etc. A éstas se les suma el malestar emocional: estados depresivos leves, desmotivación, irritabilidad, impaciencia y otros.

Todo ello facilita que muchas personas fumadoras no consigan dejar de fumar cuando se lo proponen y/o tengan recaídas.

Igual que la industria del armamento, las empresas tabaqueras viven y se nutren de la “vida” de las personas.
Para ello no escatiman recursos, ya que saben que la alta dependencia que provoca su producto les asegura pingües beneficios. Entre otras utilizan: publicidad engañosa, subliminal o dirigida a menores; tratan el tabaco con sustancias para aumentar su potencial adictivo; regalan cigarrillos o aumentan la concentración de nicotina por cigarrillo en países del Sur; y años atrás ocultaron estudios que mostraban su alta toxicidad y capacidad de producir dependencia.

¿Cómo afecta el humo a quien no fuma?

La inhalación involuntaria de la mezcla de humo que procede directamente de la combustión del cigarrillo y del que exhalan las personas fumadoras, obliga a quien no fuma a exponerse a sus riesgos. Su presencia –como la que provocan algunas industrias o el uso excesivo de los vehículos privados– vulnera el derecho a vivir en un ambiente no contaminado.

Algunos estudios muestran que la exposición durante una hora al aire contaminado por humo de tabaco (ACHT) equivale a fumarse tres cigarrillos. En nuestro contexto, a pesar de la nueva normativa, todavía hay personas que se ven involuntariamente obligadas a respirar humo de tabaco.

Las consecuencias de la exposición al ACHT son numerosas. Se ha demostrado su estrecha relación con un incremento del riesgo de sufrir diversas enfermedades –como cánceres, enfermedades cardiovasculares y problemas respiratorios (enfermedad pulmonar obstructiva crónica, bronquitis crónica, etc.).

El ACHT es un inductor del cáncer de pulmón en personas adultas. Además, se ha detectado que las personas que estaban expuestas al ACHT durante su jornada laboral tienen el doble de riesgo de desarrollar este cáncer que las personas no expuestas.

Son especialmente vulnerables a su exposición los niños y las niñas, y las mujeres embarazadas. Se ha sugerido que el riesgo de sufrir enfermedades respiratorias, asma y otitis es mayor entre los hijos de padres que fuman que en los de padres no fumadores. En el embarazo, la exposición al ACHT aumenta de forma notable el riesgo de abortos espontáneos y de nacimientos prematuros.

El consumo de tabaco de una persona también nos puede afectar emocionalmente. Convivir con una persona fumadora que nos importa, y observar las consecuencias del tabaco en su salud y en su estado de ánimo no es agradable. A las personas que queremos les deseamos una buena salud y, cuando se trata del tabaco, sabemos que dicho malestar pueden evitarlo. ¿Cómo? Dejándolo.

¿Cómo dejar de fumar?

cig-1081388_1920(1)Dejar de fumar es difícil. Sin embargo, las personas que lo han hecho expresan –sin lugar a dudas– que vale la pena. Para abandonar el hábito hace falta tomar una decisión firme y esforzarse por hacerla efectiva, introduciendo cambios en las costumbres, potenciando la motivación y buscando ayuda –si se necesita. Estas ideas suelen resultar útiles:

Antes de dejarlo:

  • Fijar una fecha para dejar de fumar y comunicarla a amigos y familiares –hacerlo ayuda a comprometerse. Conviene procurar que sea un día sin demasiadas tensiones (fin de semana o vacaciones).
  • Valorar las ventajas e inconvenientes de dejar de fumar y elaborar una lista con los principales motivos para dejar el tabaco.
  • Tomar conciencia de las situaciones más proclives a fumar (cuándo, cómo y por qué). Esto ayudará a prevenir y evitar situaciones en las que la recaída es más fácil.
  • Valorar la conveniencia de usar recursos farmacológicos (parches o chicles de nicotina, u otros medicamentos que están dando buenos resultados). Si se decide usar alguno de estos tratamientos, debe consultarse antes con un o una especialista.
  • La noche anterior conviene deshacerse del tabaco y de los utensilios con él relacionados (ceniceros, mecheros, etc.).

Cuando se ha iniciado la abstinencia:

  • En caso de que cueste controlar el deseo, se puede revisar la lista de motivaciones para dejar de fumar y reforzar la decisión.
  • Evitar el consumo de bebidas asociadas a fumar –como el café o el alcohol. En el caso de las bebidas alcohólicas, su alteración de la conciencia puede favorecer la recaída.
  • Saber que, de manera intermitente, aparecerán fuertes deseos de fumar. Sin embargo, con el tiempo irán desapareciendo gradualmente y perderán intensidad.
  • En caso de que no se desee aumentar de peso, será necesario vigilar la alimentación y –si se pica entre horas– consumir productos bajos en grasas o azúcares. Si se gana peso, más adelante se podrá perder peso sin demasiada dificultad.

La abstinencia del consumo del tabaco está acompañada de una inmediata mejoría física. Sin embargo, es fundamental aprender a controlar el pensamiento para mantenerla.

¿Qué beneficios tiene dejar de fumar?

Independientemente de la edad y del sexo, dejar de fumar comporta un gran número de beneficios. Algunos se manifiestan casi inmediatamente: a los pocos minutos de dejar de fumar los niveles de monóxido de carbono en sangre empiezan a disminuir, el pulso y la presión arterial se normalizan y la respiración se hace más fácil. A corto plazo, también es posible que desaparezca la tos, que mejore el aspecto de la piel y de los dientes, y desaparece el olor corporal desagradable y mejoren el gusto y el olfato.

En la tabla siguiente aparecen resumidos los principales beneficios sobre la salud de dejar de fumar:

Tiempo sin fumar Beneficios
20’ Disminuyen el ritmo y la frecuencia cardiaca. Disminuye la presión arterial. Se incrementa la temperatura de las manos y los pies hasta niveles normales.
8 h Los niveles de oxígeno en la sangre se incrementan y los niveles de monóxido de carbono bajan, ambos hasta niveles normales.
24 h El riesgo de infarto de miocardio disminuye.
2 semanas – 9 meses Mejora notablemente la circulación, y la función pulmonar aumenta hasta un 30%.
1 – 9 meses Disminuyen síntomas como la tos, la congestión nasal o la fatiga y se incrementa la energía general. Además, las pequeñas proyecciones ciliares que recubren el tracto respiratorio inferior recuperan su función normal, capacitando de nuevo al organismo para limpiar el tracto respiratorio y reducir las infecciones.
1 año El riesgo de sufrir una enfermedad coronaria se reduce a la mitad.
5 años La tasa de mortalidad por cáncer de pulmón disminuye casi en un 50% comparado con un fumador diario de un paquete de cigarrillos. El riesgo de cáncer de boca se reduce a la mitad.
10 años La tasa de mortalidad por cáncer de pulmón y el riesgo de accidente vascular cerebral son similares a los de una persona que no ha fumado nunca. Disminuye también el riesgo de cáncer de boca, cuello, esófago, vejiga, riñón y páncreas.
¿Cuánto dinero cuesta fumar?

cigarettes-621344_640

Igual que con otras drogas, el uso del tabaco tiene dos costes:

  • El económico –su precio.
  • El de salud –que la mayoría de las personas considera que no tiene precio.

Limitándonos a las consecuencias económicas, y aunque en el Estado español el precio del tabaco es bajo en comparación con otros países europeos, fumar cuesta bastante dinero. Los gastos derivados de su uso para la persona fumadora son varios:

  • Los directos: el tabaco –cigarrillos, cigarros puros o paquetes de tabaco sin liar– y los instrumentos para su consumo –mecheros, cerillas, pipas, papel, etc.
  • Los costes indirectos: el equivalente al tiempo dedicado a fumar o a adquirir el tabaco, los productos adquiridos para mitigar sus consecuencias (como ambientadores o pastas de dientes especiales), los tratamientos médicos por problemas asociados (faringitis, resfriados y otros), etc.

A este dinero que supone el gasto individual, se le suman los costes sociales y colectivos. Entre estos destaca el del tratamiento sanitario de las consecuencias del tabaquismo. A diferencia de los primeros –si es asumido por la sanidad pública o por mutuas–, estos gastos se socializan. Es decir, se distribuye entre todas las personas al margen de que sean fumadoras o no. En cualquier caso, el gasto de la sanidad pública por el consumo del tabaco es superior al ingreso por su venta y comercialización –en forma de impuestos.

A una persona fumadora le puede motivar a dejar de fumar el hecho de calcular cuánto se gasta al año en tabaco.
Esta misma cantidad, si la destinase a organizaciones de solidaridad que realizan programas de salud básica en países empobrecidos (como rehidratación oral), serviría para mejorar la calidad y esperanza de vida. Y –por otro lado– para evitar la muerte de personas en alto riesgo.

Interacciones con otras sustancias

El tabaco, combinado con otras drogas puede producir diferentes interacciones, es decir que los efectos de las sustancias con las que se mezcle pueden variar. Por ello es importante conocerlas y tener cuidado con los siguientes tipos de combinaciones:

  • Tabaco + Sustancias Estimulantes (cocaína, anfetaminas, MDMA). Mezclado con cocaína, la combinación produce un aumento de los efectos cardiovasculares de las dos sustancias por separado.
  • Tabaco+ Sustancias Depresoras (cannabis, alcohol, benzodiacepinas, GHB y ketamina).. La combinación de alcohol y tabaco aumenta los efectos subjetivos del tabaco. La nicotina tiende a disminuir la sensación de fatiga que produce el alcohol. Sin embargo se potencian los riesgos cardiovasculares, aumentando la presión arterial y la frecuencia cardíaca.

¿Qué puede pasar si se mezclan el tabaco y medicamentos?

  • El tabaco interacciona con múltiples medicamentos produciendo una metabolización más rápida de éstos, lo que hace que tenga que aumentar la dosis del medicamento para hacer el mismo efecto.
  • Las mujeres que toman anticonceptivos orales y son fumadoras aumentan el riesgo de sufrir de trombosis venosa profunda (en las piernas).

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies