Información sobre la cocaína

¿Qué es la cocaína?

La cocaína es un poderoso estimulante que se extrae de las hojas del arbusto erythroxylum coca y erythroxylum novogranatense. Esta planta crece principalmente en zonas del altiplano de Perú y Bolivia.

Los principios psicoactivos que tienen origen en esta planta, pueden presentarse en diversas formas:

  • La hoja de coca: en infusión (mate de coca) o mantenida en la boca con una ceniza básica de quínoa –para potenciar sus propiedades. Este uso es frecuente entre las personas indígenas de los Andes.
  • La pasta base: es el primer preparado que se hace a partir de la hoja de coca –previo a la síntesis de la cocaína– que en América Latina se suele llamar basuco.
  • Un polvo blanco que contiene clorhidrato de cocaína. Es la llamada cocaína, y en jerga: farlopa, perico, fatu y muchas otras acepciones locales.
  • La base libre de cocaína: una cristalización del principio activo que es una síntesis posterior a la de la cocaína. Conocida como crack, también se le llama en algunos lugares del Estado –en argot– basuco o base.

Cocaine-from-xtal-1983-3D-ballsLa cocaína utilizó los mismos canales internacionales ilegales para su comercialización que la heroína, y para diferenciarla de la mala imagen de ésta se asoció de forma premeditada a ambientes “selectos”. Esta estrategia se utilizó para dotarla de prestigio, facilitar la expansión de su consumo y aumentar los beneficios.

¿Cómo se consume?

La cocaína se consume –en la mayoría de los casos– mediante aspiración por la nariz (esnifándola) absorbiéndose rápidamente por las mucosas. La alta vulnerabilidad de las mucosas nasales –de ahí que la nariz sangre fácilmente (epistaxis)– provoca que exista riesgo de contagio de infecciones (como las hepatitis B y C o el VIH) si se comparten herramientas de aspiración.

También se puede fumar impregnada en un cigarrillo o inhalando los vapores de su combustión, quemándola en papel de aluminio

Las sales de la cocaína son solubles en agua. Esto hace posible que algunas personas drogodependientes a substancias por vía intravenosa, también se la inyecten. Los riesgos asociados a la acción de la cocaína por esta vía son muy superiores a la nasal (mayor riesgo de sobredosis por reacciones del aparato cardiovascular, abscesos, riesgo de enfermedades infecciosas, etc.)

La gran mayoría de personas han decidido no consumir cocaína. No obstante, la práctica frecuente de compartirla hace que pueda ser conveniente plantearse –en caso de ser invitado– cómo mantener la decisión de no consumir.

¿Cuáles son sus mecanismos de acción?

La cocaína tiene un poderoso efecto estimulante sobre el sistema nervioso central. La cocaína bloquea la recaptación de determinados neurotransmisores –las sustancias que hacen posible la comunicación entre las células nerviosas denominadas neuronas.

Las neuronas son las células fundamentales del sistema nervioso. El núcleo de la neurona se encuentra en el cuerpo celular o soma. Las neuronas pueden transmitir información a otras células mediante cambios electroquímicos que se propagan siempre desde las dendritas hasta el terminal situado al final del axón. Las neuronas no están conectadas entre si, sino que mantienen una separación microscópica denominada sinapsis.

El intercambio de información entre dos neuronas es el resultado de la liberación de una sustancia química –un neurotransmisor– desde el terminal presináptico (en la parte superior de la imagen) que actúa sobre receptores específicos situados en la membrana de la célula siguiente. La dopamina es un importante neurotransmisor presente en las sinapsis de numerosas estructuras cerebrales implicadas en la modulación del movimiento, la vida afectiva o el placer, entre otras funciones.

En condiciones normales, la dopamina liberada por el terminal presináptico es parcialmente recuperada con la intervención de moléculas transportadoras de dopamina (representadas en la imagen en color granate). La cocaína inhibe la acción de los transportadores de dopamina, provocando un aumento de la actividad de las vías nerviosas en las que interviene este neurotransmisor.

Su interacción con los receptores postsinápticos genera la activación de circuitos cerebrales de recompensa provocando:

  • Efectos reforzadores positivos.
  • Euforia.
  • Dependencia a la cocaína.

Se sabe que la cocaína puede provocar efectos irreversibles en el sistema nervioso central. Por eso sus consumidores pueden padecer graves consecuencias.

¿Cuáles son sus efectos?

Los efectos de la cocaína aparecen de forma casi inmediata tras su administración, y desaparecen después de algunos minutos. Otros efectos –como la imposibilidad de conciliar el sueño– pueden durar algunas horas.

Cuando una persona consume una pequeña dosis, experimenta una sensación de euforia, energía, ganas de hablar y estado de alerta –especialmente en respuesta a estímulos visuales, sonoros y táctiles. La cocaína también disminuye la sensación de hambre y fatiga. A algunas personas puede impulsarles a realizar tareas físicas e intelectuales más rápidamente, mientras que otros experimentan el efecto contrario.

Los efectos fisiológicos de la cocaína, a corto plazo, incluyen la constricción de los vasos sanguíneos, la dilatación de las pupilas y el aumento de la temperatura corporal, la frecuencia cardiaca y la presión arterial. Pueden también aparecer movimientos repetitivos (estereotipias) y bruxismo –rechinar de los dientes-.

Cuando se consume en dosis más elevadas y de forma frecuente, sus efectos indeseables son más intensos. En ocasiones desencadena comportamientos extraños y violentos, temblor, disforia, vértigo, ideas paranoides –como sentir que otras personas quieren causarnos daño o perjudicarnos–, craving –deseo intenso de volver a consumir- y otros problemas psiquiátricos.

Su uso también puede provocar complicaciones cardiovasculares graves capaces de conducir a una hemorragia cerebral o a un paro cardíaco.

La creencia de que bajo sus efectos se trabaja más o se es más productivo es falsa. La energía que da la toma prestada –como si de un crédito bancario se tratase– y el cuerpo la tiene que devolver con los intereses correspondientes.
De ahí que quien trabaja habitualmente de noche sepa que la mejor forma de rendir es no probarla.

¿Su consumo provoca dependencia?
Aunque la mayor parte de las personas que han consumido cocaína no establecerán una relación de dependencia, se trata de una sustancia muy adictiva. Después de la nicotina y los opiáceos -como la heroína-, es la droga que, por causas químicas y aspectos sociales, facilita más el desarrollo de una adicción. Por ello, muchas personas consumidoras pueden acabar sintiéndose incapaces de controlar su consumo.
>La dependencia más importante que provoca -aunque también puede llegar a ser física- es la psicológica. Como sucede con muchas otras drogas, el uso continuado de cocaína -cuando no se elimina o reduce- conlleva un proceso de tolerancia que hace que cada vez se necesiten dosis más elevadas para experimentar los mismos efectos.

 

El uso de esta droga -a diferencia de otras como el MDMA- no está asociado necesariamente a un espacio concreto, ya que puede realizarse en momentos, lugares y situaciones muy diversas. Así, no es extraño encontrar consumos en entornos laborales o diarios, lo que le da mayor potencial adictivo.

A los problemas psicológicos y físicos relacionados con la sustancia, se le suman muchas otras consecuencias indeseables. En concreto, problemas de relación y familiares, gasto de una cantidad importante de dinero, accidentes de circulación, agresividad en entornos de ocio o domésticos, etc.

A quien toma mucha cocaína es fácil que ésta le module sus ideas. Su pensamiento le empujará a repetir el consumo pero de una forma sutil e indirecta; buscando todo tipo de excusas o pretextos para hacerlo. Por ejemplo, se juntará con amigos o amigas que la tomen, y se moverá -aparentemente sin decidirlo- por bares en los que se venda…

¿Cuándo se necesita orientación o tratamiento?
En los últimos años se ha detectado un aumento progresivo en el número de personas que necesitan tratamiento por uso problemático o dependencia a la cocaína.

 

 

Quizá tienes un problema relacionado con el consumo de cocaína si:

  • Cada vez quieres más para sentir lo mismo.
  • Piensas que tomas demasiada.
  • Estás nervioso si no tomas.
  • Has pensado dejarlo pero vuelves a caer, a pesar de tener problemas por ello.
  • Consumir está por encima de los amigos, los estudios, la familia…
  • Dedicas muchos recursos y tiempo para conseguirla o recuperarte de las fiestas.

Si necesitas orientación o tratamiento consulta cuál es el centro de atención de drogodependencias de la red de tu Comunidad Autónoma más cercano. http://www.pnsd.msc.es

Si conocemos a alguien que tiene un problema con la cocaína, le podemos expresar nuestra preocupación y apoyo. Aunque huya de la conversación, reaccione de forma desagradable o a la defensiva, se le está ayudando porque –aunque no lo parezca– nuestro comentario queda. Quizás, más adelante, lo rescate y le ayude a ponerse las pilas.

¿Cómo actúa si se consume con alcohol?

Hay personas que consumen cocaína y bebidas alcohólicas al mismo tiempo.
Con la mezcla de ambas drogas –y dado que contrarrestan mutuamente sus efectos– se incrementa la cantidad consumida de ambas. Mezclándolas, se acaba bebiendo más alcohol y consumiendo más cocaína. Y no sólo se suman los efectos perjudiciales de las dos sino que, además, su combinación sintetiza una tercera sustancia altamente perjudicial. En el hígado se produce un compuesto –el cocaetileno– que intensifica los efectos adictivos y tóxicos de la cocaína. Así, los riesgos de su mezcla superan los que cada una de estas sustancias tienen por separado.

Algunas personas creen que consumiendo cocaína pueden evitarse algunas de las alteraciones indeseables que provoca el uso de bebidas alcohólicas. Sin embargo, y a pesar de que la cocaína reduce la percepción subjetiva de los efectos de la intoxicación alcohólica, no corrige las consecuencias del alcohol sobre las capacidades psicomotoras.

La percepción subjetiva de las personas que consumen drogas no suele corresponderse con la realidad. En el caso de estas dos sustancias, la creencia en su subcultura (o “supracultura”) de que se deben consumir juntas porque compensan sus efectos, en la práctica, y por motivos de salud física y mental, económicos y de bienestar, debería eliminarse.

Interacciones con otras sustancias

La cocaína, combinada con otras drogas puede producir diferentes interacciones, es decir que los efectos de las sustancias con las que se mezcle pueden variar. Por ello es importante conocerlas y tener cuidado con los siguientes tipos de combinaciones:

  • Cocaína + Sustancias Estimulantes (cocaína, anfetaminas, MDMA). Aumentan los efectos estimulantes de las dos sustancias. Esto conlleva a un mayor riesgo de aparición de ansiedad, aumento de la presión arterial y ritmo cardíaco. Estos síntomas puedes desembocar en infartos cerebrales y cardíacos. La cocaína reduce o anula los efectos psicológicos del MDMA (agradables) y puede motivar la redosificación con el riesgo que ello conlleva.
  • Cocaína + Sustancias Depresoras (cannabis, alcohol, benzodiacepinas, GHB y ketamina). Producen una disminución de los efectos de ambas sustancias. Este tipo de interacción puede crear, por ejemplo, un incremento del consumo de alcohol y cocaína, aumentando así los riesgos. Además, de la combinación de ambas sustancias se produce un nuevo metabolito, el cocaetileno” con gran potencial de riesgo hepático. El efecto de este nuevo metabolito es más duradero en el cerebro y más tóxico que cualquiera de las sustancias por separado.
  • Cocaína + Sustancias Alucinógenas. No se han publicado trabajos en humanos sobre la interacción de cocaína con alucinógenos.

El consumo de sustancias depresoras y estimulantes produce un incremento de la temperatura corporal, facilitando un “golpe de calor”.

¿Qué puede pasar si se mezclan cocaína y medicamentos?

  • Antidepresivos. Con algunos se han observado cambios a nivel cardiovascular, así como la reducción de los efectos placenteros.
  • Psicoestimulantes como el Metilfenidato o el Modafinilo. Pueden reducir los efectos placenteros y aumentar el deseo de consumir.

El consumo de medicina psiquiátrica ya indica que existe un cuadro clínico que puede tener que ver con la ansiedad, el consumo de cocaína puede incrementar esa ansiedad aunque en un principio parezca que la reduce. Esto puede llevar a situaciones de automedicación muy peligrosas ya que se pueden desarrollar adicciones a las sustancias alterando aún más la patología previa.

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