Información sobre sustancias alucinógenas

¿Qué son las drogas alucinógenas?

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Las drogas alucinógenas –también llamadas psicodélicas, psicotomiméticas, visionarias o enteógenas– son sustancias que modifican el estado de consciencia, el pensamiento, el estado de ánimo y, especialmente, la percepción. Su característica más peculiar es su capacidad para inducir visiones o alucinaciones. Existen abundantes compuestos con propiedades alucinógenas, tanto sintéticos como naturales.

A pesar de que la más conocida –por su larga historia– es el LSD, actualmente la más utilizada son las setas alucinógenas.

Cualquier clasificación de las sustancias psicoactivas –por trato penal (legales e ilegales), por efectos (depresoras, estimulantes y alucinógenas), por potencial adictivo (altamente adictivas y no), por intensidad, etc.– es limitada y únicamente orientativa. Así, cuando se hace referencia a drogas alucinógenas se está hablando de drogas cuyos efectos más frecuentes son distorsionadores de la percepción. Estos efectos dependerán no sólo de las características farmacológicas de la droga en cuestión, sino también de la dosis, el contexto y las características personales –predisposición psicológica, carácter, estado de ánimo y otros aspectos.

De forma genérica, el uso de estas drogas provoca pocos casos de dependencia. Sin embargo, están altamente asociadas –especialmente en algunas personas– con consecuencias psíquicas indeseables (que pueden limitarse a unas horas –en algunos casos– o convertirse en permanentes e irreversibles)

Dado sus efectos alucinógenos las personas que las usen deberían extremar los criterios de prudencia y precaución.

¿Qué es el LSD?

El LSD (dietilamida del ácido d-lisérgico) es una sustancia sintetizada por primera vez en 1938 por Albert Hofman –químico de unos importantes laboratorios–, mientras estudiaba los derivados del cornezuelo del centeno.

lsdEs una sustancia líquida, inodora, incolora y con un sabor ligeramente amargo. Su presentación más común es impregnada en planchas de papel secante, que posteriormente se divide en pequeñas porciones cuadradas –las monodosis. Se denominan en argot tripis, ácidos, secantes, ajos, bichos y otros nombres.

Con menor frecuencia puede encontrarse de forma líquida –se suministra en gotas– o en unas piedras sólidas llamadas micropuntos. En todos los casos, su administración es oral.

El LSD es una sustancia muy potente. Si algunas sustancias necesitan de cierto número de gramos para actuar (es el caso del alcohol), y otras miligramos (como la metanfetamina o el MDMA), con esta sustancia la dosis psicoactiva son microgramos.

A pesar de algunas personas han hecho un uso irresponsable de esta sustancia, posiblemente es de las drogas con mayor cultura “de información”.
De ahí que la gran mayoría de personas hayan decidido evitar sus riesgos –absteniéndose de su consumo.

¿Cuáles son los efectos y riesgos del LSD?

efectsolsdLos primeros efectos del LSD aparecen entre los 30 y 90 minutos después de su administración. Pueden durar de 7 a 12 horas, teniendo su potencia máxima entre las 3 y las 5 horas.

Entre sus síntomas físicos se han descrito: dilatación de las pupilas, aumento de la temperatura corporal, de la frecuencia cardiaca y de la presión arterial, sudoración, inapetencia sexual, insomnio, sequedad de boca y temblores.

Sus efectos más significativos son psicológicos y se conocen con el nombre de viaje. Sin embargo, dependen en gran medida de la cantidad ingerida. Según las dosis administradas, los efectos pueden variar des de pequeñas distorsiones de la percepción –principalmente visuales y auditivas– a alucinaciones y desconexión de la realidad. En algunos casos, se produce un fenómeno llamado sinestesia, en que los sentidos parecen cruzarse, de manera que la persona tiene la impresión de poder oír los colores y ver los sonidos.

En el caso de las drogas alucinógenas, estos efectos tienen una estrecha relación con las expectativas de la persona consumidora y el contexto donde se encuentre. Es decir, aquello que espera de la experiencia, el lugar y el momento donde se produce, las personas que le rodean y su situación personal determinarán el tipo de experiencia –gratificante o, por el contrario, desagradable.

Cuando el LSD produce experiencias desagradables se habla de mal viaje. Este es el riesgo más destacable de su ingestión y de las drogas alucinógenas en general. Se puede experimentar una pérdida del control emocional, ansiedad o pánico.

Otro posible riesgo asociado al consumo de LSD son los llamados flashbacks. También conocido como trastorno perceptivo persistente por alucinógenos, se caracteriza por experimentar efectos parecidos a los que produce el ácido lisérgico semanas o meses después de su último consumo.

El LSD también puede ocasionar alteraciones psiquiátricas graves, como cuadros de ansiedad y psicosis. Por lo general, es raro que estas sensaciones se prolonguen más allá de la duración de sus efectos. Sin embargo, en personas con predisposición a sufrir algún tipo de trastorno psicológico o psiquiátrico, puede desencadenar el trastorno de forma temporal –remitiendo con el tiempo (trastorno de ansiedad)– o crónica (esquizofrenia). De ahí que esté especialmente contraindicada en estas personas.

Una persona con tendencia a los desórdenes de tipo psicológico tiene un alto riesgo de tener consecuencias indeseables y trastornos directamente asociados a uso. Y, en consecuencia, de arrepentirse.

¿Qué son las setas alucinógenas?

Setas alucinógenasExiste una gran variedad de hongos con propiedades psicoactivas. Entre ellos, los más conocidos son los psilocibes y –en menor medida– la amanita muscaria.

Los hongos psilocibes crecen de forma silvestre en distintas regiones de Europa, Asia y América, pero también pueden cultivarse artificialmente. Existen distintas variedades, aunque las más frecuentes son los psilocibes semilanceata –llamados en argot en algunas zonas monguis– y los psilocibe cubensis (stopharia cubensis).

Los principios activos de los psilocibes son la psilocina y la psilocibina, sustancias que provocan efectos psicodélicos y alucinógenos similares a los del LSD en dosis bajas, aunque más breves y menos intensos.

Sus dosis activas varían en función de si se administran secos o frescos. Los frescos contienen un 90% de agua; de ahí que unos 10gr. tengan la misma potencia que una cantidad de 0,5-1,5 gr. de hongos secos. Mayoritariamente se consumen deshidratados (secos). No obstante, la concertación de sustancias activas depende de la variedad de psilocibes.

Una persona que decida consumir setas alucinógenas, no sólo tendría que apelar a la prudencia para evitar efectos inesperados, también le convendría informarse con garantía sobre: de qué variedad concreta se trata y qué presentación tiene, para realizar el consumo en una dosis más segura.

¿Cuáles son los efectos y riesgos de las setas?

Sus efectos más significativos son psicológicos y dependen, en gran medida, de la cantidad ingerida. Según la dosis administrada, pueden variar desde pequeñas distorsiones en las percepciones, a alucinaciones y desconexión de la realidad.

Como las demás drogas alucinógenas, estos efectos tienen una estrecha relación con las expectativas de la persona consumidora y el contexto en el que se encuentra. Aquello que espera de la experiencia, el lugar y el momento donde se produce, las personas que le rodean y su situación personal, determinarán en gran medida el tipo de experiencia –gratificante o, por el contrario, desagradable.

Las setas alucinógenas también pueden ocasionar alteraciones psiquiátricas graves, como cuadros de ansiedad y psicosis. Por lo general, es raro que estas sensaciones se prolonguen más allá de la duración sus efectos. Sin embargo, a personas con predisposición a sufrir algún tipo de trastorno psicológico o psiquiátrico, su consumo les puede desencadenar un trastorno temporal que remitirá con el tiempo (trastorno de ansiedad) o que será crónico (esquizofrenia). De ahí que esté especialmente contraindicada en personas con estos problemas.

Esta distorsión de la realidad –en algunas personas con predisposición y/o cuando el consumo ha sido de mucha cantidad–, puede cronificarse. Una expresión tradicional catalana (“Estar tocat del bolet” cuya traducción sería “Estar tocado por la seta”) mostraría justamente estos efectos irreversibles.

¿Qué es la ketamina?

La ketamina es un anestésico que se sintetizó a principios de los años sesenta en laboratorios, para ser utilizado de manera profesional.

Su uso recreativo no se extiende hasta los años noventa en los ambientes de música techno. En concreto su uso festivo se inicia en fiestas tipo rave para –desde ahí– extenderse a locales.

La ketamina se utiliza como anestésico básicamente en veterinaria, y se comercializa en preparados como Ketolar® o Imalgene®. No obstante, en el mercado ilegal de drogas es posible encontrarla. Se presenta tanto en forma de polvo –para ser consumida por vía nasal (esnifada) o en líquido –para consumir vía oral o intramuscular.

Como cualquier droga de uso ilegal, hay variaciones de concentración significativas en dosis aparentemente equivalentes. No obstante, y de forma general, es altamente psicoactiva en dosis bajas.

Si cada droga tiene un margen de seguridad diferente –por ejemplo, hay una amplia diferencia entre los gramos de alcohol de una caña y los necesarios para tener un coma etílico–, la ketamina es de las sustancias con un margen de seguridad menor.
Por eso es muy fácil pasarse de la “dosis más segura” y obtener efectos inesperados y no deseados.

 

 

¿Qué efectos y riesgos tiene la ketamina?

Los efectos del consumo de ketamina pueden durar de 2 a 4 horas en función de la dosis y de la vía de administración. A pesar de actuar como depresor del sistema nervioso central, el consumo de dosis bajas o medias, puede producir sensación de estimulación –de la misma manera que lo provoca el consumo de alcohol y otros depresores– y desinhibición.

Actúa también sobre la percepción sensorial, amplificándola. A dosis altas, produce experiencias de tipo psicodélico y afloran sus efectos disociativos característicos –la mente parece separarse del cuerpo.

Los riesgos asociados al consumo de ketamina son los característicos de las drogas alucinógenas: ansiedad, ataques de pánico, mareos, distorsiones del pensamiento, confusión e ideas delirantes. De la misma manera, su uso está especialmente contraindicado a personas con trastornos psiquiátricos o desequilibrios afectivos y emocionales.

La notable pérdida de consciencia y capacidad de movimiento, asociada a ciertos consumos de ketamina, ha provocado que algunas personas se hayan encontrado en situaciones desagradables después de haber perdido el control de sus actos –como haber mantenido una relación sexual sin haberlo deseado.

Cuando una persona esnifa ketamina, usando cantidades similares a las que consumía cocaína o speed, introduce en su cuerpo una cantidad muy alta de este anestésico (con los consiguientes riesgos asociados para su vida).
Quien use ketamina –para reducir sus riesgos– lo debería hacer en muy poca cantidad, en compañía, y en un ambiente tranquilo y sosegado. Una fiesta de música electrónica, por tanto, es un contexto de consumo inadecuado.

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