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¿Consumir psicofármacos depresores? Cosas a tener en cuenta.

No existe una regla de oro para evitar los problemas con los psicofármacos depresores. En función de la persona (su estado de ánimo, su peso, constitución, edad…), la sustancia (su pureza, origen, concentración de principio activo…) y el entorno (donde y con quién se consume), los efectos variarán y causarán experiencias distintas en diferentes individuos.

En el caso de querer consumir, es recomendable preguntar antes al personal médico. También hay que tener en cuenta los tres niveles que hemos mencionado para poder decidir si es el mejor momento para proceder al consumo, y tener en cuenta algunas orientaciones para reducir los riesgos:

La persona

  • Conocer las características del propio cuerpo para saber cuál será el consumo menos perjudicial. Dosificar en función de la potencia de la sustancia y del cuerpo.
  • Tener o haber tenido antecedentes de problemas psicológicos puede empeorar la situación y aumentar las probabilidades de desencadenar algún tipo de patología.

La sustancia

  • Es importante espaciar el consumo, así se minimizarán los riesgos asociados.
  • No olvidar que, aunque se trate de un medicamento, si el consumo se hace sin la supervisión médica, los efectos pueden ser muy variados. Siempre que se valore consumirlos, es preciso consultar a un médico y complementarlo con otro tipo de trabajo personal.
  • Informarse bien de los efectos adversos. Recordar que en este tipo de sustancias el consumo recomendado es de dos (2) a cuatro (4) semanas, con lo que un consumo prolongado aumentará la toxicidad y los riesgos.
  • Al igual que con las otras sustancias, se desaconseja mezclarlas, en particular con el alcohol.

El entorno

  • Los efectos variaran en función del motivo por el que se consuma y el entorno.
  • Si se está tomando este tipo de sustancia, evitar realizar tareas complicadas, con maquinaria peligrosa o pesada y conducir un vehículo.
  • Estar bajo sus efectos afectará al desarrollo laboral y académico. Estos se verán afectados cuanto mayor sea la ingesta.

Actualmente hay una excesiva patologización de la vida cotidiana, pues se convierten en trastornos o problemas estados de ánimo o características de la personalidad. El sistema sanitario refuerza esta tendencia mediante la prescripción de psicofármacos como opción principal, en vez de proveer de recursos psicológicos y psicosociales. Piensa si lo que te pasa requiere de un fármaco o de otras herramientas como el tiempo o el soporte de alguien querido.

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